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Sin oficio ni beneficio

Curiosa temática nos ha tocado para este número ¡Gin tonic para todos! O para nadie. La ley seca o ley zanahoria también es una parte de este entramado. Mercados y dinero en negro dirigidos por gente como Al Capone. Igual que en el mundo del diseño. Solo que ahora Al Capone lleva nombre y apellido de familia castiza. Mucha demanda para muy poca oferta.
Al igual que en los años de ley seca las prohibiciones hacen que la gente se reúna en lugares clandestinos para hacer aquello que está prohibido. Los diseñadores se reúnen en lugares virtuales donde pueden expresarse con mayor libertad. Quien dice diseñadores dice ilustradores o cualquiera del mundo creativo. Un lugar de reunión cercano es esta misma revista. Los creativos están haciendo trabajos gratis para ellos mismos. Mucho talento desaprovechado mientras las empresas ahorran costes y llenan sus arcas.
Las ‘Big Band’, por ejemplo, nacieron de una crisis como ésta así que esperemos a ver qué surge de ésta. Por el momento, ahora mismo estás leyendo un producto de esta ecuación. Ya no sé si es la crisis o es que la gente nos hemos vuelto gilipollas. Lo cierto es que es dificil trabajar dignamente aunque en la constitución ponga que es un derecho. Los bancos reciben el dinero para solucionarlo todo ¡pero no crean empleo! —toc toc ¿hay alguien allí Mcfly?

Una nueva raza, con una fuerza insospechada, renace de éste tumulto: los autónomos. Lástima que los de La Hora Chanante nunca hablaron de este tema. Bienvenidos serán los nuevos conceptos de ETT a través del falso autónomo. Ahora te pagas tú la seguridad social y depués te vienes a la oficina a que vigile tu pantalla. Contento se queda uno de poder trabajar de lo suyo. Demos gracias al Señor, al Señor empresario. Te vienes a mi empresa a trabajar en lo que yo te diga, como yo te lo diga y sin rechistar, que ya sabes que allí fuera la cosa está fatal. Parece la novela de Steven King ‘La niebla’. Poderes misteriosos se ocultan en la niebla exterior mientras dentro del edificio hay una católica predicando el apocalipsis. Poderes oscuros que pueden llevarte al miedo más desolador que el estado del bienestar puede ofrecer: la ruina. Es como ser niño y quedarte sin excursión, sales del sistema y pasas a ser un marginado, un ‘cara sucia’ forzado.

Quizás estemos tan afectados que incluso nuestro léxico también lo este. Una de las palabras que escucho últimamente es “chulo”. ¡Qué chulo es esto! ¡Te ha quedado muy chulo! Pienso… para chulo chulo, mi pirulo. Como nuestra lengua no es rica en expresiones nos quedamos con la primera panplina que se le ocurre al pijo de turno. Desde el cajetín propongo exterminar esa palabra en los contextos artísticos ¿Llamarías “chulo” un diseño de Alberto Corazón o de América Sánchez? ‘Chulo’ es quien te da lo tuyo cuando le dices que lleva un peinado “bien chulo”.
Esta infección llega hasta lo más profundo. “Diseñame un par de páginas de revista para un hotel, que las vamos a enseñar en la reunión dentro de un rato”. Tú le preguntas a tu “jefe” el por qué de esas prisas, estamos hablando de elegir un formato, una tipografía o varias, la cabecera, línea gráfica de la publicación… horas, muchas horas de trabajo ¿condensado en un rato? Querría yo ver las caras de la gente del banco si les digo que quiero mi declaración de hacienda para dentro de un rato, pero que mis documentos financieros ya se los paso después de que lo hagan, que vayan trabajando en algo y luego ya lo arreglamos con los datos reales. En realidad me imagino esas caras llamando a seguridad y echándome por donde he venido pero con algún recuerdo nuevo.

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Hace no mucho estuve pensando en este juego en concreto. He leido varios 'post' que hablan sobre el sexismo, racismo y aburrimiento que rezuma este juego de mesa. Tan solo había cuatro mujeres de 24 personajes disponibles y para más 'inri' de esas cuatro, una era negra. Como te tocase la carta de Anne, mujer y negra, estabas jodido desde el principio. Es por esto que si este juego se editara de nuevo habría un cambio significativo en sus personajes, tendríamos una mitad femenina (a partes iguales entre negros, blancos y asiáticos), un 15% debería ser gay, un 20% deberían tener alguna discapacidad o deformación congénita, otro 20% debería estar en paro (de los cuales un 70% con ingresos en negro) y un 80% deberían estar hipotecados. El juego ¿Quién es quién? escenifica bien a lo que juega un entrevistador laboral. Tras clasificar al susodicho y ponerle en evidencia se puede proceder a bajar la ficha del jugador y seguir la partida. Os pondré un par de ejemplos: —Tiene gafas, chaqueta, pantalón de pitillo... ¡ya lo se! Es diseñador gráfico, un moderno de mierda que pedirá cifras astronómicas por estar todo el día en Internet, descartado. —Lleva camiseta 'geek', pelo desaliñado, barba de tres días... ¡ya lo tengo! Es programador web en paro, el perfecto esquirol que hará las funciones de diseñador gráfico cuando se le mande, tenemos el 'pack' completo, un dos por uno contratado por el mínimo sueldo. Partida ganada. Primero vino la cultura de la carrera universitaria, estudia mucho y tendrás un gran sueldo. Después nació la formación profesional para suplir los puestos intermedios, estudiarás menos y tendrás un sueldo más pequeño. Con la revolución digital, cualquiera con un mínimo de interés y tiempo puede conseguir dominar las herramientas de profesiones relevantes 'ergo' las empresas reducen costes al contratar a gente sin título, lo cual no sería malo si no hubiese una intencionalidad perversa por su parte. |
No todo el mundo está sin trabajo así que, ¿dónde se meten los diseñadores que trabajan? Los más afortunados trabajan en agencias, estudios o pequeñas empresas del sector publicitario. Conozco diseñadores que trabajan de sicarios para las marcas o lo que se viene conociendo como "community manager". Esta es una profesión que en cierta medida no me parece mal pero una vez más el enfoque capitalista hace que se convierta en una cortina de humo para esconder los bajos fondos de la captación del consumo masivo —apunto que hay un documental llamado 'Obsolescencia Programada', más que recomendado. Otros directamente no trabajan de diseñadores y subsisten con los fines de semana en un bar. Hay quien se ha puesto a estudiar programación para salir del paso haciendo webs como churros, pero no es fácil cambiar el chip o que se te dé bien.

Muchos son los que directamente trabajan en negro. Un logo por aquí, una web por allá… —sí, no nos engañemos—. Si todo el mundo que está en el paro no tuviese ingresos ya estaríamos en una guerra civil. Eso es una realidad. El trabajo dignifica y si es en negro, pues digo yo que también. Las opciones son: trabajar para alguien que se enriquece con tu esfuerzo o trabajar para ti mismo pero hacer “trampa”. No digo que no haya cuatro mamones que se benefician de la confiaza del estado, lo que digo es que cuando no hay trabajo de alguna manera debe uno entrar el pan en casa. Menos roba el autónomo que el empresario y esto también es una realidad.
Por último están mis favoritos, los de ‘Españoles por el mundo’, gente que deja todo atrás para irse al país más lejano que se les ocurre. Fijaos bien, la mayoría de los que salen en ese programa son exdiseñadores gráficos.
Propongo que nosotros, los creativos, dediquemos nuestro esfuerzo a trabajar para la sociedad. No estará bien pagado pero enriquece y dignifica. Nuestro padres construyeron con su esfuerzo los derechos que ahora estamos perdiendo. Invito a que nuestro esfuerzo sirva para arreglar esta situación. Puedes hacer un cartel para avisar de los muebles viejos que se tiran en el barrio esa semana o puedes hacer pegatinas para pegarlas en los coches de los indignos seres humanos que portan tanques de marca por la ciudad. Tu imaginación y tu creatividad seguro que aportarán un punto interesante al resto de la gente que te rodea. Soluciona un problema, no generes otro nuevo.
Conclusión. Se debería apostar por la innovación, el cambio y las profesiones creativas. Se necesitan diseñadores, sí, pero "la cosa está malita." No invirtamos en la gente, invirtamos en nuestro capital. Así está la cosa. Dinero que invierte en dinero. Diseñadores que diseñan para nadie o lo que es peor, diseñan por que si.
¿Esta ley seca es económica o moral? Tengamos un buen gin tonic a mano porque esto va para largo. No olviden tipografiarse y superculturizarse.

| Esta serie de viñetas sarcásticas sobre la profesión del diseño gráfico vienen de la inspiración diaria que produce estar en contacto con los clientes y por qué no decirlo, con tus propios superiores. Aprender algunos términos de una profesión no siempre conlleva entender de algo específicamente. Es mejor ser tonto por un momento que para toda la vida. |
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