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Luis Brea

Una tarde sin Malasaña
Es una cálida y soleada tarde del final de la primavera de 2011. Estamos en Madrid. Nos hemos empeñado en hacer un viaje por primera vez al lugar donde se encuentra nuestro entrevistado. Sabe bien hacer un viaje por motivos bombineros.
Nos espera en la parada de Tribunal leyendo un libro. Nos dejamos guiar por su perspectiva de la ciudad y nos sentamos en una nueva librería-café del barrio de Malasaña y con un poco de sueño acumulado de la noche anterior y del viaje intrigante provocado por un coche italiano que arranca solo cuando él decide, nos disponemos a ver si podemos arrancar unas palabras a Luis. Eso sí, con una cerveza entre las manos para sofocar el calor y la verborrea.
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Este músico precoz y maleante greñudo en el colegio, pianista a regañadientes, encontró el gustillo a lo de la música de manera natural a los 14 años, cuando encontró una guitarra de origen desconocido por su casa. Primero compuso en ‘Los hijos de Han Solo’ creando música indie y después de pasar por varios proyectos musicales de diferenes estilos, tocó durante diez años en el grupo ‘Los Sitios’, como guitarra y vocalista hasta Septiembre de 2008, año en que decidió comenzar un proyecto nuevo en solitario. Inicialmente con el nombre de ‘Aviación Española’, hasta que en 2009, decidió presentarse definitivamente con su propio nombre ‘Luis Brea’. Con su nombre propio, formado por tres a la vez, estamos seguros de que está en un buen camino creativo, un proyecto con el que disfrutar trabajando y alegrarle el día a los demás. Cierran el café-librería, pero tanto La Sombrerería como Luis Brea tenemos ganas de más. No nos darán las tantas de la noche por cuestiones logísticas más que otra cosa. Nos metemos en un bar de Malasaña para pedir unas birras y seguimos hablando de la vida y sus milagros. Un chico nos hace un juego de manos increíble con un panfleto que para nuestro asombro resulta ser una revista... No recordamos el nombre del chico pero sí recordamos que en la calle se suelen aprender cosas buenas y malas que siempre te amplían la óptica. De historias de la calle nos habla Luis. Te invitamos a que las descubras por ti mismo... Más info en: luisbrea.bandcamp.com www.myspace.com/luisbrea |
Para comenzar la ronda de preguntas nos gustaría saber cuál es el comienzo de Luis Brea entre bambalinas, la vida antes de 2009. ¿Siempre tuviste una guitarra y ganas de comentar la vida de un modo explícito?
No siempre he tenido una guitarra. Empecé a tocar el piano por culpa de mi padre, porque yo lo odiaba, yo quería jugar al fútbol. Creo que fue un poco pronto, tenía como 7 años. Pero mi padre era músico y… aunque no me molaba nada, pues al final te vas haciendo. Me gustaba la música, pero el tiempo que tenía que dedicarle y un instrumento tan clásico pues… Luego lo dejé al cabo de unos 4 o 5 años. Más tarde, a los 14, comencé a tocar una guitarra que había por casa, que no se exactamente de dónde salió y empecé a sacar canciones que me molaban de heavy metal. Yo llevaba unas greñas bastante largas y era lo que me gustaba. La guitarra no es tan agradecida como parece, requiere de una especie de ‘micromovimientos’ que no son tan fáciles de reproducir. Pero desde entonces, tuve grupos de todo tipo: heavy, blues... siempre con amigos, y a partir del ‘96 aproximadamente, tuve grupos con algo más de proyección y siempre con amigos. Tuve uno que se llamaba ‘Los Hijos de Han Solo’. Hacíamos música de estilo ‘Noise’ con influencias de Los Planetas, Scooby Red, My Bloody Valantine… siempre con mucho juego de pedales, mucha confusión en el escenario y mucho rollo, haciendo ruido. En el ’99 comencé otro proyecto llamado ‘Los Sitios’ en el que permanecí como guitarra y vocalista durante 10 años. Con este proyecto hicimos muchos conciertos, muchas canciones y cuando teníamos claro autoeditar el disco, decidí cambiar el proyecto.
Yo tenía ganas de hacer algo que no podía entonces, quizás por la estructura musical o por la intención musical, para mí demasiado indie. Yo buscaba un desarrollo más literario de lo que quería contar. De modo que yo básicamente, empecé a hacer cosas, con otra forma de trabajar; empezando por escribir y sentir cosas, y luego de alguna manera canalizarlas en música, buscando algo heterogéneo, así como la rumba en ‘Dicen por ahí’ o el trip-hop como pasa por ejemplo en ‘Bastante Punk’. Tuve mucha ayuda de Jorge y Adrián que la tocaron conmigo, pero cuyo primer contacto musical sucedió durante la grabación; Jorge grabó el disco y Adrián lo masterizó. La verdad que a la hora de grabar las canciones nos dio bastante igual no encontrar un sonido característico. Me parecía muy difícil encontrar de repente un sonido característico de ACDC (entre risas) o como Ramones. Creo que éramos conscientes de esto. Simplemente sabíamos que teníamos unas canciones que nos hacían mucha gracia a los tres, que queríamos desarrollar y que así lo hicimos de manera muy natural en el estudio, eligiendo elementos bastante sencillos, de manera muy clara y sobre todo, Luis Brea surge con la idea de encontrar algo personal, de quién soy yo, cómo puedo contarlo, dando prioridad a las letras, cosa que nunca había hecho. Luego vi que conseguía muchas cosas que no había hecho antes y que me molan.
Se trata entonces de encontrar una melodía adecuada para las letras que son la base del proyecto?
Sí, tal vez encontrar una música para las letras más coherente que adecuada o equilibrada. Últimamente, cuando hago cosas con Jorge o Adrián, usamos más el descarte que desarrollar cosas nuevas. No me gusta racionalizar la música, no me voy a liar (o a lo mejor luego sí), pero no quiero liarme con desarrollos que no tengan mucho sentido en la canción. Me gusta que sea algo intuitivo, algo más del estilo de Motown y con calidad como por ejemplo algo como Michael Jackson con Quince Jones. Algo muy intuitivo y con calidad, quedando un producto fresco, que estés en tu casa y te apetezca ponértelo, que aparte de expresar lo que deseas expresar, pues aporte comunicación, y que como mínimo, la persona que me escuche o venga a un concierto, pues que le apetezca estar con los colegas, y disfrutar. Me apetece más compartir algo personal, que hacer un ejercicio de virtuosismo. Me encuentro más a gusto compartiendo, que haciendo un ejercicio exhaustivo musical.

Hemos preguntado a las personas de nuestro entorno su opinión sobre tus temas, y nos ha sorprendido ver que aquellos que suelen descartar la música pop en castellano, se han sentido atraídos por tu propuesta musical. ¿Crees que el caracter socarrón y desenfadado de tus canciones son un valor que diferencia tu propuesta de otras?
Pues es difícil la pregunta… Cuando la estabas formulando, estaba pensando si me ibas a preguntar sobre esto y lo primero que se me ha venido a la cabeza es la palabra ‘humor’. Yo siempre he sido el gamberro de la clase, con mis greñas. Yo creo que me dejo llevar bastante cuando escribo por el humor, el sarcasmo o la ironía. A veces me paso más, otras menos… Pero nunca he tenido un feedback de ‘tío te has pasao’. En el caso de ‘Bastante Punk’, surgió de un colega que tenía el morro de decirle a su novia que le quería ‘bastante’. Ese adverbio me parecía muy gracioso’ Hay gente que vive de los adverbios. Pero lo de ‘bastante’ ¡era como decir un porcentaje! ‘Bastante’ la descarga bastante, contenía mucho de Woody Allen… me gustaba usarla para descargarle la dureza y pasarlo bien.Yo recuerdo de pequeño que lo de los punks eran como lo más chungo, con botas y tal y pensabas, ¿Qué le dices? Y sobre todo ¿Qué te va a contestar? Y, ¿por qué te va contestar? Era como algo… Yo creo que tuve esa regresión con la canción, y me siento bien sacando la realidad, para reírte… Tenemos algo ya nuevo, que seguirá con este rollo, lo empezaremos a grabar en septiembre y saldrá en enero.
Qué bueno, porque reír es necesario a estas alturas de la vida… Reír es harto difícil y sin llegar a cansar que puede ser lo más fácil es más difícil todavía.
Sí, yo creo que es una manera muy elegante de aliviar tensiones y tensiones. Una gracia a tiempo…puede eliminar todo esto y hacer que todo vuelva al inicio.
Uno de los trampolines para ti ha sido, ser difundido en algunos programas de Radio 3, en ‘Hoy empieza todo’ por ejemplo. Por la mañana, que es uno de los horarios más importantes de este dial, ¿Cómo se consigue salir ahí? Y lo que es peor, ¿qué hay después?
¿Qué hay después? Hombre, la forma de llegar fue a través de la prensa. A través de notas de prensa y pasando a los medios contenidos. Conocí a Lorena en enero, que es la responsable de ‘La Trinchera’, empresa de comunicación con la que he trabajado y sigo trabajando hasta ahora. Fue muy rápido. Le mandé mogollón de CD’s. Y yo creo que el enganche comenzó por ahí. Este fue el canal para comunicarse con los medios. También la asociación con Julio Iglesias, que le gustó mucho a Ángel Carmona y a Gustavo con el tema ‘Dicen por ahí’ con el tema de la mujer abandonada y todo eso. En el ‘Tanned Tin’ que es un festival de Castellón, conocí a Gustavo y luego ya les conocí a los dos; hablé con ellos, y sí efectivamente les había hecho mucha gracia. Y fue por casualidad, porque esa canción estaba muy inspirada en María Jiménez, que siempre me ha parecido interesante. No es que sea super fan, pero siempre me gusta investigar cosas interesantes. Un día estaba viendo un vídeo de cómo cantaba Peret haciendo el ventilador. Quería hacer una versión del ‘Se acabó’ pero al final salió esa canción estilo Julio Iglesias, y cuando la escuchamos dijimos ¿Hostia, qué coño ha pasao? Pero la dejamos así. Y mira, como somos unos toca huevos y decidimos dejarla así como salió un poco freaky, pues resultó ser un buen enganche.
Es decir, que el después de salir en Radio 3,
es ‘Genial, queremos más.’
Sí claro, claro.
¿Cómo fue el proceso de edición del álbum ‘De lo dicho nada’? ¿Fue largo? ¿Tenías muy claro de antemano cómo querías?
Yo había oído cosas de Jorge, sonidos y texturas que me molaban y sin tener idea de qué íbamos a hacer, pues en 10 o 15 días salió todo. Nunca he tenido buenas experiencias en los estudios. Yo quería frecuencias bien definidas, algo claro, pocos elementos y pasárnoslo bien. Fue una premisa que nos pusimos los dos. Y lo conseguimos, lo pasamos de puta madre. No quiero ni olvidar eso ni prescindir de eso. Lo próximo serán 10 canciones, y las grabaremos en una casita de un pueblo francés.
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| Directo de Luis Brea en La Tabacalera de Madrid. Podemos apreciar ese estilo Blues Brothers que nos comenta Luis y que creemos que está más que acertado. |
¿Tal vez con un ambiente siguiendo el estilo de las grabaciones de Motown? ¿Algo así como el caracter espontáneo de las propias letras y la sinceridad con que se expresan?
Sí, creo que muchas veces la primera respuesta es la correcta. Muchas veces se piensan demasiado las cosas y acabas un poco loco y cansado… Yo cuando veo que hay una cosa que funciona, pues ya está, lo mismo me pasa al escribir. Debe ser una especie de sentido ‘arácnido’ o algo así (risas).
¿En el estudio pasábais como unas diez horas
o ni las contábais y ya está?
Pues nos metíamos en el estudio a las diez hasta las seis y media o siete… Nos pasábamos como unas 7 horas, fue en casa de Jorge, pero vamos, que tampoco fue un palizón. Casi estábamos provando cosillas que grabando. No había tensiones.
¿Siempre te acompañas de los mismos músicos?
Sí, de hecho es una coña que algo en los conciertos, diciendo que Luis Brea no es una persona, sino que son tres (rollo trilogía religiosa). Una gente se ríe con la broma, otros no… Somos un pack y ha surgido de una manera muy espontánea.
¿Los nombres y apellidos de los músicos?
Sí, son Luis Brea (Guitarra y voz), Jorge Martí (Sampler y voz) de Xàtiva, Hadrien Fregnac (Bajo y voz) de París. Todo fue muy espontáneo, después de grabar dijimos, ¿por qué no hacemos una banda? Decidimos un poco el rollo de ir de oscuro, al estilo Blue Brothers, me parecía coherente con el contenido. No era complicado y por primera vez, pues veo las fotos, y digo ‘¡Pues mola!’
¿Seguirás sacándole punta a todo? Más que nada porque en la puntita está todo el veneno.
Está bien eso, ¿eh? (risas). Sí, sí.
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Portada del EP con cinco temas de Luis Brea, “De lo dicho nada”. El diseño del cover es de Jose Ramón Grela. |
¿Has producido o compuesto material para otros?
No, la verdad es que no. Una vez en Getafe en la zona sur, a ‘Los Sitios’ nos ofrecieron un estudio para grabar canciones para otros y dijimos ‘y una polla’. Éramos muy indies y dijimos ‘son nuestras canciones’. No se si haría lo mismo dentro de unos años, pero al de pantalones blancos de pinza de aquella ocasión que organizaba el rollo le dimos la espalda porque era un fresco.
Sabemos que a la gente le gusta clasificar, es lo que hay e intuimos que tú lo odias. Peeeero, ¿tú cómo te clasificas?
Posindie, así muy castizo.
¿Por qué los músicos odian que les clasifiquen? ¿Crees que es bueno que te clasifiquen?
No, no, no. Yo no odio ni a nada ni a nadie. (Risas) El odio no lleva a ningún sitio. Entiendo que en el mundo de la comunicación debe haber puntos de referencia, para el que desarrolla la información y para el que la lee. Hay gente a la que le jode mucho, pero yo lo entiendo como una herramienta y no me molesta. En Rolling Stone, dijeron que era el Julio iglesias del indie. Y yo creo que está bien, si tengo una hija, le podré llamar Chaveli, o algo así.
Creo que todo el mundo tiene ya una plataforma a través de la cual se comunica y digitaliza todo lo que tiene, yo no puedo ir a esta velocidad. No puedo coger una carpeta de música y escuchar a diez grupos. No puedo, sería injusto. Cuando escuché a The Velvet Underground, me quedé un poco… tengo que dejarlo reposar. Se trata de un ritual, con los colegas. Todo se ha ido acelerando. En el Fotomatón, me encuentro cada semana hay como 10, 20, 30 grupos nuevos. Sólo me quedo con cosas que destacan porque tienen buena calidad o porque me llaman la atención, solo con los que sobresalen y por eso te quedas con ellas. Por lo demás, no estoy nada actualizado. Me ha pasado incluso llegar a no recordar el nombre de un grupo, o creer que no lo habías oído cuando tienes el disco en casa.
Somos carbono, como diría Eduard Punset. Necesitamos tiempo, no podemos asimilar una discografía entera, porque sí, o por la velocidad la capacidad de almacenamiento de tu ordenador.
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Fuera de micros le preguntamos si tenía algún instrumento fetiche, de esos que te gustan como un caramelo a un niño. Su respuesta fue la que podéis ver junto a estas líneas. Botella: Es otro instrumento casero. En este caso se trata de un idiófono frotado. El sonido, rítmico y brillante, se consigue frotando una botella labrada (normalmente de anís) con una llave o el mango de un tenedor, cuchara o cuchillo. No servía cualquier tipo de botella labrada, sólo las de “caramelos”, en referencia a la forma cuadrada del labrado. Se usa de acompañamiento a rondas y bailes y al canto, alcanzando gran popularidad en diversos grupos folklóricos. Se utiliza en toda España, siendo más raro encontrarlo en Portugal. |
Algo tienen tus temas que hacen relajar los ánimos y ayudan a sonreír independientemente de si te gusta más o menos. ¿Es este tu objetivo principal o existen otras motivaciones mayores para ti?
Pues que la gente te haga caso. Quiero que la gente me haga caso. (Risas).La intención, aunque sea inconscientemente, es que me hagan caso. Copio mucho, pero copio mucho de las cosas de la calle. Me quedo muy atento, desde la señora que va al super o el hombre que va al bar. Es curioso todo lo que la gente te da y cómo evoluciona. Me gusta hablar de cosas que puedo ver o sentir, cosas cotidianas. No me gusta tocar mucho el mundo interior. Pero con lo que estoy más a gusto es hablando de cosas que se pueden compartir de la vida cotidiana. Coger las cosas normales y ponerles ketchup…
Las cosas que aparecen en Cine de Barrio, son un reflejo de lo que me gusta. Desmitificar, coger aquel tópico de ‘lo americano es lo mejor’ y mezclarlo con Jose Luis López Vázquez y boquerones, bocadillos y alemanas.
¿Algo así como un planteamiento del esperpento?
Yo, a Valle Inclán le respeto mucho, pero… Yo creo que el esperpento va más allá. Recuerdo los espejos que aparecían en la novela de ‘Luces de Bohemia’, esos en los que Max Estrella se miraba y distorsionaban su imagen.
¿Ni un poquito? ¿Un poco de Woody Allen en algunos aspectos, un poco al estilo Berlanga?
Yo no me lo he planteado todavía, tener algo relacionado con el esperpento, a lo mejor nos vemos en otra ocasión y te digo, pues mira, he encontrado algo del esperpento.
Yo hablo mucho y suele ser para hacer escapar la tensión, como ahora. ¿Cuál es tu válvula de escape?
Yo creo que la música. Creo que siempre lo ha sido. Hago lo que me apetece, no lo que debo, o algo así. Escribir es algo que también me gusta y también montar en bici. Aunque suena muy básico, creo que es un paso importante. Si hay algo que uno mismo pueda hacer para encontrarse mejor, es bueno aceptar el compromiso.
* Nota para el lector: nos tenemos que mover de mesa porque están cerrando el bar, se nos pasan los minutos, se acercan las 21h y decimos que no queda nada, pero nos quedaríamos con el un beun rato más. Y así lo hicimos, con una birras en otro bar y fuera de micros.
Cuando tienes opción de entrevistar a alguien que cuenta cosas interesantes, tienes la percepción de poner en desventaja al que está frente a ti. Es común sentir que preferirías invitarle a cenar a tu casa para hablar tranquilamente.
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Directo de Luis Brea en La Tabacalera de Madrid. |
Otro directo de Luis, esta vez en la sala Siroco. |
¿Con quién te gustaría tener una conversación relajada para comentar todo lo que te pasa por la cabeza?
Me has pillao… No lo se… Me hubiera gustado tener una conversación con Fernando Fernán Gómez.
No podemos evitar preguntarte sobre ‘Me cago en la puta’ que habla de una debatible sociedad montada, de cosas del día a día con un cierto caracter costumbrista... ¿Qué piensas del movimiento 15M de los Indignados?¿Servirá de algo?¿Está mereciendo la pena intentarlo?
Estuve en la primera manifestación, pero ha coincidido todo con la gira por el levante, y lo primero que me mola es que la generación salga a la calle a quejarse. La única manera de cambiar las cosas es salir a la calle, y emprender una acción. Esta generación de jóvenes, ha tomado conciencia de que la política somos todos, todo lo que hacemos tiene una repercusión política y social. Hemos pasado de una generación de personas que tomaban la política como algo totalmente ajeno, como si fuera un trabajo y fuera solo cosa de ‘ellos’ a una generación activa.
Ahora creo que no vamos a parar y que necesitamos un tiempo para que se desarrolle; hay gente que está cansada, quiere soluciones, quiere cosas serias, gente que está muy mareada. Esto es un empujón para que la gente muy joven tome conciencia. Lo que ha pasado en Islandia, ha sido genial y era más fácil organizar a la población. No he visto a ningún representante del 15M en un plató. Se expresan a pie de calle. Lo que necesitamos es ponernos de acuerdo y tener respeto a cada cual.
¿Eres un poco Punk?
Soy bastante punk.
¿Quién es Gerardo?
Me parecía gracioso ese nombre, la gracia en realidad está en que me formules la pregunta.
Para terminar, un clásico entre los clásicos,
¿Tú qué música escuchas?
No tengo un tipo de música… Suelo poner la radio, pongo Radio 3 o a ratos Onda Melodía. Cuando me ponen a mí, pues cambio de dial. O escucho a ‘Mike and the Mechanics’, un poquito de los ‘80.
Has proporcionado parte de tu material gratuitamente en la red para que la gente lo descargue. ¿Qué opinas de la ‘imposición’ de utilizar las redes sociales para promocionarte? Recuerdo que nosotros también te localizamos a través de las redes...
No se, es una herramienta y hay que tomarlo como tal. Es simplemente una herramienta para hacer cosas y manejar los contenidos. Hay cambios en la industria de la música, y creo que el asunto está en cómo la utilices tú, saber qué quieres construir. Pero en sí misma, es una herramienta.
Yo reconozco que requiere un tiempo, pero hay gente que disfruta con este modo de comunicarse. El hecho de trabajar con ellas, si encuentras una persona que sepa cómo trabajar con ellas, pues es la hostia pero considero que sigue siendo sano que te de la luz. Somos mucho más responsables del modo en que la usamos de lo que creemos. Es uno mismo el que decide cómo quiere hacer uso de las mismas. Yo he hecho mucha producción de conciertos en el Fotomatón y me doy cuenta de que a veces puede ser un reflejo o un feedback de lo que pasa, pero otras veces no.










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