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Sois unos cachondos
Vida laboral. Un día más y otro. Adelante…alégrame el día!!! No me obligues a corregirlo una vez más. Como diría algún humorista de este país, “corregir pa ná es tontería.”
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Walter Groupius, uno de los fundadores de la Bauhaus. Esta escuela multidisciplinar marcó una nueva etapa en el mundo del arte, la función por encima de la forma. Este discurso es la base de lo que hoy conocemos como diseño gráfico. |
Todos los días uno piensa, entrégame los materiales sin erratas por el amor de Dios. La era digital, mal que nos pese, nos ha hecho más vagos. Nos diluimos en una cadena de “ya lo corregiré” o lo que es peor aún, “ya lo corregirá otro”. Es fácil ver revistas con contenidos imberbes, insulsos, desidiosos, esquiroles o insultantes a la razón, no como esta. Quien dice revistas dice también logotipos, publicidad, un tríptico o la rotulación de una furgo de empresa, que más da. Mire donde uno mire es común encontrarse con McDonald’s, que sabe rico pero mata el hígado.
La culpa de todo siempre es del diseñador. Ese ente que todo lo hace por y para el aplauso de sus compañeros, malditos narcisistas. El diseñador cumple una función, reunir información y materializarla en un producto gráfico, ya sea una web o un tríptico. Si la información es confusa su labor será más dificil. Fácil es vomitar los textos, poner cuatro colores (los de Google, que son los mejores) y darle a “Galería de filtros.”
Conseguir que el lector entienda qué es lo que se quiere transmitir es nuestro “new deal”. Imaginemos que señor Z tiene una empresa llamada Gestión 21, dedicada a la gestión de residuos. ¿Su logotipo? Un planeta azul y verde, la ‘gestión’ donde tímidamente se puede entrever un diez con sus letras I y O y un 21 en números romanos. ¿Realmente hace falta todo eso para decir que son los mejores? ¿No hay ninguna solución mejor? Pues parece ser que no. El diez nos dará impresión de que “lo mejor es un diez”. Los números romanos son clásicos y elegantes como nuestra empresa. Los colores de Google nos darán modernidad. Si en vez de Gestión usamos Gextión ya lo bordamos, la X es irresistible. Pongamos en el ‘title’ de nuestra web todas la palabras de moda que podamos. Ya puestos, ¿por qué no poner un ‘lead’ que se identifique con nuestros valores de empresa? Gextión 21, líder y empresa pionera en la explotación de residuos a nivel mundial. O en palabras más mundanas: “Gextión 21, nuestros becarios encuentran mierda de la buena y te la vendemos al precio que nos salga del orto.”
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Versión del famoso cartel de J. Howard Miller, Rosie la remachadora. Este cartel es un icono feminista en estados unidos. Durante la segunda guerra mundial las ‘Rosies’ del pais se dedicaron a la fabricación de armamento y consiguieron entrar al mercado laboral. La mayoría de ellas volvió a sus tareas domésticas una vez conluida la guerra. En esta ocasión Rosie nos pide que le hagamos un logo, una frase que con el paso del tiempo se convertirá en un icono (si no lo es ya) de la revolución digital. Hamelo rápido, bonito y barato es el claim de esta revolución. |
Pensemos en un ejemplo práctico de esto mismo. Los ‘sobrinos’ de este mundo han cubierto las demandas del mercado general en cuanto a diseño se refiere.
- “Hazme el logotipo para mañana, que yo de esos me hago cuatro por la noche.” Esto está muy bien. La era digital, a mí y a todos, nos facilita la vida. ¿Alguien usa su cartilla del banco? Pues eso. Pero no todo el monte es orégano. Empresas del mundo, una gamba con bigote y puro no es la solución gráfica a sus necesidades, por más que sus compañeros de profesión lo aplaudan. Este es el lado oscuro: Que la gente puede hacer lo que quiera y donde quiera, todo es cuestión de dinero. Me podría tildar a mí mismo de tirano por decir esto, pero no lo haré. La razón es que no todo el mundo debería operar a corazón abierto o construir una vivienda; simplemente, porque en lo más profundo, no sabe. Hago una incisión en la cavidad del ventrículo izquierdo y la coso al ‘vaipás’ marca ACME; me seca el sudor, después cierro y para casa. Venga ya. En mi hombro hay un cajetín alado que me susurra: “Te estás pasando tres pueblos con estas comparaciones, estamos en medio de una crísis como la de los años veinte y tu aquí preocupado por estas tonterías.” Le digo: “Lo malo, es que me dedico a esto un día más y otro, además, esta sección es para hablar de estas cosas. Ya le dije con anterioridad que en la puntita está todo el veneno, y acabo de afilar el lápiz. ”
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Este cartel es famoso por haber sido utilizado en un sinfín de gráficas, o haber inspirado logotipos o camisetas. Tan famoso que no he podido resistir la tentación de cambiar su mensaje y actualizarlo un poco. |
¿Podría construirme una casa yo solo? Entro en www.tutorialesdecasas.com, después voy al Leroy Merlin y en unos meses tengo un chalet en la ribera del Llobregat. Seguramente al ser mañoso ―que no maño― conseguiría sostenerse en pie durante un mes antes de que yo, mi pareja y los dos gatos saliéramos en la sección de “personas sin talento alguno” tras derrumbarse el techo y matar a toda la fauna del lugar por daños colaterales. Médicos, científicos, profesores, pintores de brocha fina, amas de casa... para mí todos comparten un don. Un don que no se aprende sino que se tiene. El cliente debe opinar, decidir, cambiar, pero desde una posición humilde que mejore el resultado. Las consecuencias de lo contrario son evidentes.
Lo que vengo a decir con todo esto es que está muy bien que uno tenga iniciativa, que proponga soluciones, pero que no descarte la opinión de un profesional. Es una barbaridad decir que el diseño gráfico puede compararse a una operación (nunca me gustó ese argumento), pero no soy más catastrofista que Tele5, cadena que medio país ve todos los días. Un logotipo ―por poner un ejemplo― no es como la vida de una persona ―me repito a mi mismo. Y es cierto. Lo que también es cierto es que este mundo mercantil un rediseño es como una bioplastia, que puedes parecer Yola Berrocal o la Presley.
Igualmente podemos hablar de la entrega de contenidos, la creación de marca, publicidad impresa... Modificar un documento en la imprenta solo causa dos problemas. Uno, que el diseñador de turno se cagará en tus muelas. Dos, que el impresor de oficio escupirá en tu tumba. Por lo visto es mejor redactar un artículo en media hora y después dedicar el tiempo y esfuerzo de otras personas a arreglarlo. ¿Esto sale a cuenta? Sabemos que no. Quizás si se le dedica un poco más de tiempo inicial ahorre horas de corrección exterior, revisión, remaquetación, montaje de pdf’s, envío a imprenta, cambios en imprenta y malhumores varios por el camino. Pensar, darle la vuelta, volver a pensar y después de revisarlo, ponerse a trabajar. Por suerte, no es el caso de esta revista ―que bien he quedado.
- Te he dicho que lo pongas amarillo, que es mi color preferido.
- Pero señor, las mayúsculas están sin acentos. Quizás deberíamos...
- He dicho amarillo.
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| Aquí tenemos otro ejemplo de Rodchenko, en este caso hemos modificado ligeramente su discurso. El constructivismo servía al mesaje, a la función, lo mismo que interpretaban en la Bauhaus. Esta nueva manera de enfocar desenvocó en una nueva disciplina, el diseño gráfico. Los diseñadores no somos artistas, más bien somos solucionadores venidos a artistas. |
El producto de todo esto son los ‘fails’. Entras en una tienda o comercio y notas algo raro, algo te observa y te sigue con la mirada. Qué será ―te preguntas. Quizás la colonia barata. O los fluorescentes. ¡No! Tu mente se detiene en un cartel que dice: “Yo no soy tonto.” Directo y eficaz ―pensó quien lo hiciese. Después de acordarte de esa marca, para no comprarla nunca, te vas con el folleto de la tienda. Llegas a casa y lo escaneas. Lo pones en tu Facebook y...¡mierda! No existe el botón de “no me gusta.” Recurres a tu astucia y decides no hacer nada con ese folleto. Piensas: “A todo cerdo le llega su San Martín.”
Ojalá existieran tipografías que una vez cerrado el documento no permitiesen más de dos cambios. Ojalá existiesen redactores sin pereza de mirar en la RAE, o en el corrector de Word. Ojalá Xanadú no fuese de película. “A Dios pongo por testigo que seguiré haciendo cambios, y tú sabrás que mi nombre es Yaveh, cuando caiga mi venganza sobre ti.” No olviden tipografiarse y culturizarse.
Hasta que nos leamos.
| Este artículo ha sido ilustrado con diversas imágenes y montajes. El constructivismo ruso y la Bauhaus, entre otros, fueron precursores de lo que hoy en día llamamos diseño gráfico. Este es un homenaje a estos movimientos y un guiño al panorama actual. Para más información consulte a su farmacéutico más cercano. |








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