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Frases para la Historia
En la historia del cine perviven determinadas escenas y canciones procedentes de los grandes clásicos que componen el Séptimo Arte. Y junto a estas, un sinfín de frases míticas que forman parte del inconsciente colectivo de cinéfilos y aficionados, ya que suponen el punto álgido y culminante de la película.

Y es que la cita «Adelante, alégrame el día», pronunciada por el atractivo Clint Eastwood en ‘Impacto Súbito’ (1983), no sólo da nombre a este número, sino que está considerada como una de las frases más famosas y recordadas de la historia del cine estadounidense, a pesar de que el American Film Institute (AFI), tras realizar una encuesta y destacar las 25 citas más emblemáticas del cine, la sitúa en sexto lugar, por debajo de “Francamente, querida, no me importa” pronunciada por el apuesto Clark Gable en ‘Lo que el viento se llevó’ (1939), la cual ocupa el primer lugar; a esta le sigue la mítica frase que Marlon Brando pronuncia en la primera parte de ‘El Padrino’ (1972): “Le haré una oferta que no podrá rechazar”. El tercer puesto, según el AFI, pertenece de nuevo a Marlon Brando, pero esta vez en ‘La ley del silencio’ (1954) con la frase: “¡Tú no lo entiendes! Yo tenía clase. Podría haber sido un luchador. Podría haber sido alguien, en lugar de un vagabundo, que es lo que soy.” En cuarto lugar encontramos a ‘El mago de Oz’ (1939) y la mítica frase “Toto, tengo la impresión de que ya no estamos en Kansas.” Justo por encima de nuestra frase protagonista, se sitúa ‘Casablanca’ (1942), en el momento que Humphrey Bogart dice: “Te están mirando a ti, chico”. Al parecer, se trata de una expresión norteamericana que se usa para ilustrar una mano de poker con figuras que vence la jugada, “las figuras te miran y tú has perdido”. Él considera que ha perdido a la bellísima Ingrid Bergman, y por eso dice esta frase.
Por debajo de nuestra frase estrella, se encuentran otras igual de inolvidables como: “Que la fuerza te acompañe” (Star Wars, 1977), “¿Me estás hablando a mí?” (Taxi Driver, 1976), “Amar significa no tener que decir nunca lo siento” (Love Story,1970), “Rosebud” (Ciudadano Kane, 1941), “Bond. James Bond” (Dr. NO, 1962) o “Un agente del censo trató de ponerme a prueba una vez. Me comí su hígado con unas alubias y un buen Chianti” (El silencio de los corderos, 1991) entre muchas otras. Y es que la lista puede ser interminable porque, de un modo subjetivo, al margen de esta clasificación, cada uno de nosotros tenemos nuestra propia frase, aquella que nos marcó en cierto momento, que nos conmovió frente a la pantalla y que, sin saber muy bien por qué, guardamos en nuestro interior y parafraseamos con orgullo cuando vemos, una vez más, esa escena que nos pone los bellos de punta. Fiel amante de ‘El Padrino’, mi clasificación la encabeza Al Pacino en el papel de Michael Corleone con la frase: “No digas que eres inocente Carlo, porque es un insulto a mi inteligencia, y eso no me divierte” y “No necesito matones, necesito más abogados”. ¿Cuál es la tuya?.




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